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viernes, marzo 16, 2007

Crónicas Freudianas

Artículo II. Crónicas Freudianas

Lapsus

El presidente de la Cámara de Diputados austriaca había declarado un día “Señores, la sesión está cerrada”
El debía desear vivamente terminar muy rápido.
Es entonces su pensamiento reprimido en lo inconsciente que se concibe así una vía para despertarse en el gran día.
Lo inconsciente de este venerable presidente debía estar bien lleno.
S. Freud reveló este lapsus parlamentario en su “psicopatología de la vida cotidiana”


Artículo III. Crónicas Freudianas
Procesos
Habiendo escuchado hablar de S. Freud como un ilustre terapeuta un riquísimo americano se va a Viena. Sufriendo problemas psíquicos pide una entrevista al padre del psicoanálisis
Ésta se concluye con un acuerdo para una cura.
Tomó pues el mejor hotel e iba regularmente a sus citas.
Ahora bien después de algunos meses, se dio cuenta de que su estado estaba siempre tan mediocre, él emprende el hacerse re-embolsar y habiendo sido ésta denegada rechazada categóricamente presentó simplemente una denuncia contra S. Freud. Eso hizo mucho ruido en Viena y un periodista malévolo e irónico escribe esto:
"Aquí, en Viena, tenemos para que los turistas gasten sus divisas:" la gran rueda, el arte, la gran música, y ahora el psicoanálisis... "

Artículo IV. Crónicas Freudianas

Querido Señor Curci
Estoy muy dudoso en lo concerniente al psicoanálisis y su economía.
En efecto, el espíritu de camarilla predomina.
Últimamente un analista se negaba a escribir para una revista "ya que se sabía estaba siempre muy criticada".
El cuerpo médico tiene influencia sobre los hospitales en un sistema jerarquizado.
Una experiencia clínica es casi imposible para un simple analista, ellos tienen casi todo el monopolio.
Por otra parte, los Junguianos no son considerados como psicoanalistas por muchos de sus colegas.
Serge Leclaire en sus “Estados generales del psicoanálisis” intentó una aproximación pero ésta se rechazó y este antiguo alumno de Lacan tuvo que explicarse amplia y detenidamente ya que en realidad él “generaba”.
Si se debiera reglamentar la profesión más de dos mil de analistas (en Francia) se tornarían en marginales.
Por último, se desprecia realmente a JA Miller en el medio porque teniendo los derechos de publicación de los seminarios Lacanianos, no deja pasar nada so pena de pleito.
Podría seguir largamente si me detengo sobre todo frente a las ediciones Galimard, es creo, inútil, paso en silencio las distintas escuelas de traducción de la obra freudiana y algunos tendenciosos artículos de E. Roudinesco en "Le Monde ".
El colmo es que muchos se reclaman como amos sin haber nunca comprendido nada... excepto que en sociedad conviene disertar sobre la vida privada de Lacan.
Psicoanálisis y esnobismo intelectual hacen muy bien un hogar.
Evidentemente los detractores del psicoanálisis explotan la situación, no asombran pues numerosas publicaciones de filósofos que ridiculizan este mundo tan complejo.
El Sr., J. Friedler director de una escuela de psy “La Moire” me confesaba incluso recientemente, el tener que caminar como pisando huevos y su secretaria tener que cuidarse mucho de no mezclar sub-escuelas, los distintos ramales secundarios de los freudo-lacanianos u otros extra-terrestres, pues esto los trastornaría mucho.
Si los poetas pueden “colocar bajo el pórtico el bastón de los rencores”, dista mucho de ser verdadero esto en los analistas.

Artículo V. Crónicas Freudianas
Freud y la guerra
Le wahhabisme repudia el Islam de las luces y difunde una concepción literal de la religión atormentada por Dios vengador que pide siempre más renuncia y más sacrificios.
Estos, según Freud no pueden sino engendrar desventajas como reivindicaciones pulsionales, represión y estancamiento sacrificial en bucle.
Freud propone el pacifismo de una confrontación que no ceda a la fascinación del Otro y predica nuevos significantes que barran la tentación del sacrificio.
Si Ben Laden personifica el mal absoluto para algunos y la figura del profeta para otros, esto lo debe a su llamado a guerra santa. He aquí una inversión perversa desde donde, por el encantamiento con el dios de la guerra, lleva al sujeto al sacrificio. No obstante, sepa usted que el analista no es comentarista del hecho social revelando un sentido hasta entonces oculto y sin respuesta preestablecida, de ningún léxico sino de un tratar caso por caso.
Es posible ciertamente utilizar sus conocimientos, sus avances adquiridos durante la cura, o la experiencia de su escucha a los sujetos que hablan de su sufrimiento, para aventurarse a elaborar el cuadro psicológico de Ben Laden o autorizarse a explicar estos acontecimientos productos de un odio fantasmático.
Estas construcciones no son de ningún modo no obstante, psicoanalíticas puesto que no se anexan a ética alguna.
Pero los acontecimientos anteriores a esta guerra parecieron romper el transitar temporal de la vida diaria y tomaron entonces valor de traumatismo.

Artículo VI. Crónicas Freudianas
Las retransmisiones del atentado a las torres no son sin consecuencias;
Espectáculo de personas perdidas, desorientadas en la gestión de sus días, tomadas por la angustia, que viene a reforzar el insomnio y la ruptura de los ritmos alimentarios.
Este discurso sobre el acontecimiento hacer surgir lo real de un tiempo insoportable del que el sujeto no logra desprenderse.
Debe someterse el acontecimiento si se quiere garantizar la pertenencia a una comunidad humana y civilizada, una sociedad que respeta la vida.
Se espera sobretodo una palabra que nos diga que a pesar de todo permaneceremos en la vida.
Estos atentados ordenan un único tiempo, portador de discontinuidad alguna hacen imposible la inscripción de las divisiones temporales comúnmente vividas, he aquí el rencuentro del sujeto y lo desconocido radical.
He aquí que el acontecimiento hace surgir un tiempo que despierta al sujeto de su sueño diario para hacerlo bascular en la pesadilla.
 


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